Sinfonía de Carton-Piedra

En un violín muerto,
las navidades frías, la niebla
la soledad. unas mejillas sonrosadas,
unas estrellas turquesa,
unas monedas sueltas de mala gana,
arte de calles mojadas.

No canta, no siente, no ríe, no llora
impasible ante los dedos de su amo,
como un autómata, canta su traviata particular
dominado por una sonrisa falsa,
sus harapos, las caminatas al son del bulevar,
nadie comenta el sonido de su voz muda,
nadie, todos preocupados del sonido del níquel-latón
y de como va desapareciendo irremediablemente.

Navidad, sonido de mentira
balada dulce de gaviota muertas,
quizás el regalo aún no haya llegado
o no lo hayamos querido escuchar
dos manos ateridas de frio bailotean
y una niña sonrie...





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