Despedido por no saber hacerlo

Con los domingos,
las lejanías mueren muy despacio,
completan las ultimas lineas
del libro de familia,
las animadversiones llenas de soledades,
con los pasados destronados, luces oscuras,
racimos descubiertos en los campos militares
quizás no sea la hora ni el momento,
ya no hay regalos, las tiras oscuras sufren.

Amplifico mis lágrimas sobre un papel.
sin poder olvidar lo que sucedió,
las puñaladas que lancé al vació
y como fueron edificando una pared de hormigón
donde cantar mis lamentaciones inutiles,
como mi sombra me persigue desde aquel día,
sorprendiéndome hasta de mis verdades,
del frío calor del manicomio,
de la caricia echa con papel de lija
de mis inseguridades, del pasear vagamente
por los pasajes del libro de las sombras
y de no servir nada más que para hacer daño

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