Horas sin sueño

La noche desnuda su manto,
al caminar por la incertidumbre cierta.
que sisilea en las caricias silenciosas
que luchan entre unas sábanas;
suena en la radio una balada mustia
escrita con una guitarra solitaria;
y en las botas rellenas de polvo
miles de historias contadas en verso.

Despistado del camino de ayer;
susurran las páginas de un libro
que cuenta el amor que un día nació,
y poco a poco se fue haciendo más grande,
en perfecta y perpetua sincronía;
es el amor que camina en las esquinas;
dado en millones de idiomas;
donde un escritor se inspira en una cintura
y unos pies dulces caminan en el parqué:
-Sabría que volverias, te echaba de menos.
No queda lugar para ninguna duda,
El Sol y la Luna se fundieron en un beso;
y nació una sensación en unas horas sin reloj

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