Es hora del poeta

Entre nuevos desafíos,
la mirada puesta en un libro
que desaparece,
se desnuda lentamente, baja su esencia,
no puede, recita soledades,
en los callejones oscuros del pasado;
siquiera fuese un momento tenue
en el que resguardarse en si mismo,
pero se oculta bajo capas de conformismo
como una cebolla que no llora.

Siete vidas perdió en las esquinas
besó hadas de todos los colores,
releyó al revés el periódico,
y tintiniteó los momentos que le quedan,
un sueño hecho realidad, miradas al infinito,
versos disfrazados de frío y bancos vacíos,
memorias obtusas, misóginas estalactitas
respirando lentamente, pausadamente,
es hora de empezar a despuntar el día.
es hora del poeta, del imaginador de voces
de enclaustramiento en las piernas de las musas



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