A las ocho de la mañana

Contra la rebeldía
de la palabra mal dicha.
ahí queda el motivo de la discusión;
las realidades en una extensible
tapados en guantes de cuero negro,
a las ocho de la mañana,
en una calle vacía, sin silencio,
reptando por los azulejos sucios
llenos de mierda, alcohol y lágrimas.

Despiden las obligaciones, repugnan
La Ley del Mas Fuerte, el que ordena
La Voz del tiempo, susurros de Ley
a un ser inconsciente inconsistente,
que le sonríe la desgracia,
y en un lenguaje que nadie entiende
pedía clamor mientras lo esposaba.
la gente pasa mira y pasa,
da igual, no les afecta,
rechinados de dientes, nadie quiere hablar
el sonido del Silencio es la melodía
que suena después de una canción de los cuarenta

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