Pensamientos alegres de una noche de insomnio

Mientras la noche tizna la calle gris
y llueven nostalgias en las ventanas;
la Musa baila sobre mi pecho;
mueve sus pies, sus delicados pies
sobre mí, y mis manos actúan
actúan como un cordero degollado,
a pesar de que el cansancio me aprisione
y no me deje salir de mi sopor.

Callo las puñaladas a cada instante
dentro de los papeles que rompo cada día
un beso escondido a media luz
por los cables de fibra óptica,
pero su cuerpo no está aquí conmigo,
pero se que mi alma es su alma;
y que donde esté siempre me cuidará.

Por eso desnudo mi alma en el papel
donde las noches como hoy escucho su voz
y una sonrisa adolescente va apareciendo;
ahí es cuando se que la felicidad existe,
y que soy su versador nocturno, su mitad





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