renovado e inocente

Desnudo mis manos al ocaso,
por los tiempos añejos amados;
las caricias que aun no recibí
y el cuerpo que aún no he amado;
el deseo, la pasión oculta;
dominar el instinto, superar el miedo;
gritar a los cuatro vientos la verdad;
solo la mirada húmeda provoca
que me sonroje para mis adentros...

Con cuerpo de guitarra;
compongo compases silenciosos;
declamo a la luna cercana;
mi otra mitad; mi yin-yang;
el pasaje al final del camino
donde descanso de mi destierro;
mis versos tiritan, falta abrigo;
solo hay unos labios, dulces y amargos
y la voz que calma mis tormentos;
como música para sordos; solo es para mí
el privilegiado que murió y nació el mismo día
y escucha el silbido de los semáforos en la noche


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