en la calle

Suenan las caricias,
mientras las lágrimas despuntan su esencia,
nada hay en en los bancos del colegio,
olores a fenoftaleina destruida,
así se comienza a reciclar la calle;
Huele a mostachos destumecidos,
cuerpos ancianos sobre una cama,
elevaciones , sumisiones, elevaciones;
el biorritmo del periódico
en las uñas descuidadas de la niña,
y no queda ocaso aparente,
el motor del tiempo se esta gripando,
quizás sera hora de arrancarlo

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